Cobardía

Recuerdo las mochas del colegio o las del barrio, las peleas que se armaban para ver quién era el más choro, el más bravo y el que iba a imponer sus términos. Por muy ley de la selva que pareciera, tenía un grado de justicia. No nos gustaba que el grande abusara del pequeño, tenía que ser uno contra uno e, insisto, si había una diferencia brutal en el tamaño de los improvisados púgiles, la norma dictaba que había que proteger al más chico.

La ética de la calle por dura que pareciera tenía su justicia. Pegarle al más chico no era aceptado. PEGARLE AL MÁS CHICO NO ERA ACEPTADO. Todo aquel que entendió esa norma, percibe de inmediato cuando hay un abuso. Cuando el más grande se aprovecha del chico. Los chilenos están cansados de los abusos… Y con razón, si ¡puta madre! Hasta en el fútbol los abusos están a la orden del día.

Entremos al meollo del asunto. Citaré parte del fallo de la Primera Sala del Tribunal de Disciplina de la ANFP contra Colo Colo, luego del show  que montaron para no jugar el partido ante Antofagasta. Se jugó hoy y ganó el cacique (que está complicado con el descenso a la B).

“No puede dejarse de mencionar que es de la mayor gravedad y peligro que toda una delegación, que debía permanecer en estricta cuarentena, se encontrase desde las 9 AM, aproximadamente, en el recinto deportivo en el cual estaba programado el partido con Deportes Antofagasta, más aún si el propio médico del Club Colo Colo, en la solicitud de postergación aludida en el Considerando anterior, señala y reconoce que se suspendió el entrenamiento del viernes 25 de septiembre, “ya que por norma no pueden circular hasta tener resultado PCR con resultado negativo”.  

Agrega que “en este punto, el Tribunal observa una grave falta de debida diligencia del club denunciado, por cuanto debió tomar medidas; tales como, a lo menos intentar que jugadores no sometidos a cuarentena se realicen en forma inmediata test de antígenos para poder ser incluidos en la planilla del partido o plantear formalmente a la ANFP la situación sanitaria a la que se encontraban sometidos, para que el ente organizador del Torneo tomase las medidas que la prudencia y buen criterio aconsejaban, sin exponer a muchas personas al riesgo que, en definitiva, tuvieron”.

«Grave falta». «Mayor gravedad y peligro». «Muchas personas». Conceptos de la primera sala. El presidente de la ANFP, Pablo Milad, corrió para resolver el tema. Para suspender el partido «haciendo uso de las facultades que ostenta», como establece el propio fallo. Con Deportes Valdivia miró para el lado, quiso pasar máquina.

“Club Deportes Valdivia incumplió los protocolos sanitarios establecidos por la autoridad para el control del Covid-19, presentando deficiencias graves en la trazabilidad de los contagios”, acusó el directorio que encabeza, a través de una declaración pública.

«La gravedad radica en que se puso en riesgo, no sólo la práctica del fútbol, sino que también a la población en general», remató, algo no tan distinto de lo señalado por el Tribunal de Disciplina para el caso de Colo Colo. Pero ahí, corrió para suspender el partido.

No voy a defender a la directiva de Valdivia, que de que es pichanga, es pichanga. De hecho, hace poco fue multada por incumplimiento de protocolos en los que estuvo incluso su presidente, Jorge Salazar…Eso sí, recuerdo que en la ley de la calle, pegarle al más chico era un acto de cobardía y tenía un nombre mucho más feo que el lector de seguro, ya tiene en su cabeza. Paradojas de la vida, hasta en la calle se encuentra algo extraviado hoy en muchos dirigentes: decencia.

Por Pablo Sepúlveda Zárate
Editor general
Primera B Chile.

Parecen detalles, es puro talento…

Golazo, sí, golazo. Anote este nombre: Thomas Jones. Golazo, sí, golazo. Lo repito, golazo. Es que lleva varios de esos. Recuerde este nombre. Thomas Jones…

Golazo, sí, golazo…anote este nombre: Gonzalo Álvarez; golazo, sí golazo…tengo que repetirlo de nuevo, es que lleva varios de esos…

Recuerde este nombre, Julio Castro, golazo, sí, golazo, lleva al menos un par de esos…

Hay talento en la Primera B. Se percibe en lo fino, en el detalle. ¿Vio el gol que le convirtió Jhones a Santa Cruz este domingo? Hizo dos. Fíjese en el primero. Como amortigua, mejor dicho como controla. La lleva con el pecho mientras se va perfilando…ahí sacó la diferencia.

¿Vio el carrerón de Gonzalo Álvarez para habilitar a Julio Castro en el gol de San Felipe ante San Marcos? Vio como Castro olfateó la jugada y le cantó el pase a su socio del gol? Detalles sí, pero sobre todo, condiciones naturales para el juego.

Entrenen cabros, entrenen, entrenen y entrenen. Pulan sus condiciones, escuchen el consejo de los más viejos, de los que saben. No se dejen llevar por el éxito momentáneo. Todavía pueden dar mucho más, en serio.

Tienen todo para seguir creciendo. Tomen cada práctica como la posibilidad de seguir mejorando, aprendiendo. La vida es un cúmulo de experiencias y aprendizajes, el fútbol lo mismo. Los más perceptivos, los más aptos, captan esos detalles y marcan la diferencia.

La B la miran poco, pero da lo mismo…dicen que no vende, que no entusiasma, que no prende. Al final se llenan de «paquetes», mientras ustedes cabros, pasan «piola». Por ahora…

Fotografía @USanFelipeSADP.

Arica, bendita juventud

Final del primer tiempo en Talca, el marcador es claro. San Marcos se impone en condición de visitante a uno de los grandes candidatos al ascenso. Se va a camarines con la sensación que le puede jugar de igual a igual a cualquiera. No solo eso, ganarle en su casa y hacerlo ver mal.

El 2 a 0 no es producto de la casualidad. Ha jugado de tú a tú y el planteamiento resulta a la perfección. Genera fútbol y las embestidas de Byron Monroy lastiman. El criterioso manejo de Renato González marca diferencia en medioterreno. Millacet aparece también, cuando el partido lo requiere. Error del «Tato» Silva y a cobrar.

El equipo se ve fresco, intenso; tiene ganas de comerse el mundo, de dejar de ser desconocidos, que se hable de estos jóvenes que están sacando la cara por los «Bravos». Vienen de un largo viaje, más de mil kilómetros tras su estación en Copiapó. La derrota ante los atacameños se vengará con fútbol y amor propio. Incomodan a un rival al que no le alcanza. Físicamente también hay un desequilibrio a favor de la celeste ariqueña. ¡Puta que corren! se escucha; ¡Rápidos los weones! es otra de las frases que surgen espontáneas entre los escasos asistentes autorizados: análisis simple pero al hueso del equipo nortino.

Manosalva en el arco responde; la zaga comete algunos errores pero logra frenar el poder de gol de la dupla más efectiva del ascenso. Sucumben López y Ábalos. Los 15 goles que suman entre ambos, se esfuman. En el medio la presión no decae, Rangers no está cómodo y arriba, Monroy las quiere todas.

Al borde de la cancha, Peña vive el partido con la misma intensidad. La dinámica del juego quizás no le permite vislumbrar la pequeña revancha que está teniendo. Tan solo un par de semanas antes, el presidente del club, Carlos Ferry, cuestionaba su continuidad; incluso, públicamente, pretendió hacerle el equipo. Pero el partido le está dando la razón al estratega.

A principio de año lo privaron de dirigir la liguilla con Barnechea. Lo sacaron para darle el puesto a Leonardo Zamora. Aceptó la injustica, tomó el reto, se fue al extremo norte de Chile y contra todo, hace fluir al novel cuadro nortino.

Sus muchachos en cancha promedian 22 años. Cristóbal Guerra con 19, es el estandarte de la juventud ariqueña. Korben Rojas tiene recién 20, Mauricio Godoy 23, Monroy 20.

El descuento no alcanza para amagar el triunfo. Van a ganar el partido y sus nombres ya no serán tan desconocidos. Tienen hambre de triunfo, tienen la irreverencia y la osadía de la juventud.

El pitazo final llega y el grupo de muchachos sabe que no solo ha ganado una batalla más; reafirma convicciones y crece en esta carrera por acumular experiencia. La cancha otra vez nos da una lección, hay recambio, hay talento; claro, hay que pulirlo, trabajarlo, dirigirlo. Tienen la pasta, tienen la materia prima.

Por Pablo Sepúlveda -Editor general www.primerabchile.cl
Fotografía Iván García Medina.

Braulio Leal, figura silenciosa

Que golazo te mandaste Braulio. En serio, pero que golazo, el del año probablemente. Seguramente, tendrá que pasar harta agua bajo el puente para que veamos otro tanto de esa factura.

Quizás no todos lo han visto. Claro, si lo hacías jugando por un equipo «grande» de Chile, lo hubiesen repetido hasta el cansancio. Pero lo hiciste en un equipo de la B y que no goza del impacto mediático de otros elencos. Al menos en el exiguo compacto que nos exhibieron, le pusieron una repe. Lo que tuviste que hacer para que le dieran unos segunditos más en pantalla al viejo y querido Magallanes.

Discúlpanos. Desde acá te pedimos disculpas. Esta columna te la merecías antes. No era necesario ese gol, pero se agradece. En serio, una oda al fútbol, arte de lo impredecible. Importa cero que un jugador de Magallanes estuviese en la mitad del rival, lo que pudo haber invalidado la conquista. En serio, cero. Injusticias mucho más grandes se han avalado en el fútbol. Si vamos a tolerar una, que sea esta…

En el equipo que has estado, has sido importante. De tu paso por Unión recuerdo a un ahora, ex amigo. Rallaba la papa con tu nivel en los hispanos. En serio, aburría, pero te lo merecías. Que decir de lo que hiciste en O’Higgins.

No sé que pensara hoy Jonathan Salvador, la víctima. ¿Se culpará, se sentirá responsable? Estaba donde se ubica cualquier arquero del mundo en una jugada de ese tipo. Se lo pregunté a un técnico. Lo reafirmó, no estaba mal parado. No te culpes Jonathan; aplaude, aplaudamos…

El mérito es todo tuyo Braulio, la calidad y la técnica es toda tuya, entrenamientos más, entrenamientos menos, con eso se nace. Tenemos la suerte de disfrutarte en la Primera B; gracias figura silenciosa…

Por Pablo Sepúlveda/Editor general Primera B Chile.
Fotografía @Elloscartapia.

Un fugaz paso por Calama: El Plaza, un fracaso y un asado con sabor a triunfo

Tiene su onda El Plaza…quería escuchar algo de música y tomar un poco..Atrás había quedado el largo viaje de Talca a Calama; ahora había que conocer un poco de la tierra del sueldo de Chile.

Por algo, al día siguiente se enfrentarían Cobreloa y Cobresal, los primos del cobre que habían animado durante toda la temporada un campeonato que con todos los ripios que pueda tener, al menos te regala esa cuota de incertidumbre que en primera está negada; siempre pelean los mismos y la puta prensa, -prensa burguesa habían gritado en la semana – habla noche y día de los mismos…

Pensamientos más, pensamientos menos, la idea era tomarse algo y tratar de captar, con la humildad propia de una estadía más que pasajera, el ambiente y la atmósfera que se vivía en Calama.

Claramente, la ciudad se identifica con Cobreloa, de eso no hay duda. En el avión, varios hinchas ya estaban jugando su propia final. Apenas comenzó la venta característica de los vuelos a bajo precio, las cervezas comenzaron a circular hacia un sector en particular. Ya estaban en la previa…mucho más silentes, algunos hinchas de Cobresal vivían su propia espera, con la secreta pero aterrizada esperanza de seguir derribando a los favoritos. Un par de tallas,«lleva el saco», se cruzaron.

En El Plaza sonaba música electrónica. Me habían advertido que era un pub pequeño y que podría ser difícil encontrar un asiento. Me bastaba con la barra…Al rato ya estaba cabeceando con el ritmo -siempre electrónico- que empapaba la atmósfera. El ventanal que dejaba ver la plaza de Calama, le daba un toque especial al lugar. «Hasta la plaza parece bonita», me dijo la bartender.

Hasta ese día no tenía ni la más puta idea sobre que es un bartender o en este caso, una…Pero me había llamado la atención la dedicación que ponía para preparar los tragos que le pedían. Dentro de toda la subjetividad que encierra al humano, también creí percibir-mejor dicho, estoy seguro- un reproche en su frase «hasta la plaza me parece bonita».

No llevaba tres horas en Calama y era la segunda vez que escuchaba una crítica a la belleza o no belleza de la ciudad. «Los santiaguinos dicen que Calama es feo», me había relatado la taxista, que gentilmente me esperó en el aeropuerto. ¿Qué piensa usted? Le pregunté, mientras en mi cabeza pasaba raudamente un pensamiento: «que mierda importa lo que piensen los santiaguinos, ni que fueran dueños de la verdad». Bueno, los grandes medios de comunicación -excepto Primera B Chile– están en Santiago, quizás de ahí que su voz esté tan amplificada; lo que no significa que la posibilidad de estar viviendo en la no verdad, sea probable.

Tiene su onda El Plaza; la música electrónica continuaba de fondo. Los pensamientos fluían más rápido que el whisky, andaba moderado, la pega esperaba y la imaginación me llevó por un rato al Zorros del Desierto. Había estado, semanas atrás en Coquimbo y la salida del pirata todavía está en el disco duro personal: la memoria. ¡Qué recibimiento organizó Al Hueso Pirata! Digno de un equipo de región…

La dispersión de ideas a esa altura era ya considerable. El amigo en común de la época –whatsapp– me trasladó un rato a mi Talca distante. «Capitán hay que ganar mañana, juegue como lo hace siempre y estoy seguro que clasificamos», escribí, asumiendo que el partido más importante en estos tres años jugando por la ninguneada primerita del glorioso Talca National (TNT), coincidía con la definición del segundo ascenso. ¡Qué chucha, me iba a perder el partido pero los cabros iban a ganarle a todo, incluso a los 30 grados que se harían sentir a las 2 de la tarde (aunque no lo crea, hay programaciones peores que las de la ANFP). Ni siquiera SebitaTV lo transmitiría ¡Puta vida!EL PLAZA

La voz de la bartender suavizó mis melancólicas, y a la vez, airadas reflexiones. Volví a Calama. «Tienes que ir a San Pedro», me dijo, para luego hablar de uno de los regalos más grandes que te da la vida, contemplar la luna. Mientras me contaba las maravillas del lugar, pensaba en esa postal, la luna, el desierto, el silencio…


Del rojo que tan bien le asentaba a Katherinne, nos pasamos al naranja. Calama despertó teñida de un solo color y desde temprano, los hinchas caminaron en una sola dirección: el Zorros del Desierto. Sus pasos firmes denotaban una clara convicción: Cobreloa volvería a ser de primera y el paso por la B, quedaría en algo más que una desagradable anécdota.

Hinchas de distintos lugares de Chile, (es cierto que los loínos tienen hinchas en todo el país), convergían rumbo a la cancha. Algunos pisaban por primera vez «tierra santa», como apodan con cariño a la nortina ciudad.

Pero la esperada fiesta nunca llegó. Ya en el estadio, las cosas comenzaron a torcerse temprano. La inexperiencia de Cobreloa en estas lides le pasaría la cuenta. No basta con llenar el estadio, no basta con experiencia internacional, la B es totalmente distinta y Cobreloa aún no aprende esa lección.

Cuando el estadio debía ser una caldera, alguien tuvo la «genial» ocurrencia de colocar a un animador que nunca enganchó con el público. De hecho, fracasó rotundamente a la hora de entusiasmar a los hinchas. El tema de Queen que eligió para ello, ayudó escasamente. Un desatino. Si fuera hincha de Cobreloa me esmeraría en saber quien fue el ideólogo de semejante disparate.

EL MINEROPoco después, Cobresal salía a hacer el calentamiento. Tibias pifias recibieron a un cuadro albinaranja que hasta ahí pasaba desapercibido. Parecía que no contaba en la escena. Pero mientras el zorro -emblema de Cobreloa – sucumbía a la ridiculez y el intento de acoplar a Queen con la barra loína- el minero de Cobresal canchereaba y se paseaba animando a los suyos ¡Puta, no cachan na’ en Calama de definiciones por el ascenso!

El partido arrancó con un evidente nerviosismo loíno. El autogol de Miguel Sanhueza abría la ruta del desastre o la fiesta; dependiendo la trinchera en la que te tocase estar. El festejo de la barra de Cobresal se escuchó nítido en el silencio sepulcral que se apoderó del resto del recinto.

Tuvo que venir un remezón desde la banca para que Cobreloa se acordara que estaba jugando una final. Los ingresos de Felipe Fritz y Cristian Ivanobski arrancando el segundo tiempo le dieron poder de ataque. Una jugada del primero permitió a Pablo Parra dejar la llave a un gol de los lanzamientos penales. 1-1 el partido; 2-3 la serie.

Ahí apareció la estirpe de los que marcan diferencia, de los que escriben la historia ganadora. La albinaranja nunca se achicó y ni siquiera en el momento más adverso del partido, se vio superada. Una contra fulminante le permitió a Juan Carlos Gaete -pedazo de crack- dejar al zorro agonizando. El empate de Pablo Parra serviría solo para hacer más dramática la escena final de la temporada 2018.


¡Come hueón, tiene sabor a triunfo! Así quien no hace caso…En un pequeño rincón de Calama -nunca pude orientarme en la ciudad- celebraban los hinchas de Cobresal, orgullosos de haber sido partícipes de una nueva hazaña de su equipo. No les cabía el corazón en el pecho, henchidos de alegría, pero una alegría sencilla, aunque rebelde, propia de un club forjado en la historia minera. FESTEJO

Cuánto aprendí en ese rato. Claro, todos nos creíamos técnicos. «Le faltó humildad a Cobreloa», fue una de las frases más repetidas de la noche. ¡Come hueón, tiene sabor a triunfo! Al huéon no le quedó otra que hacer caso, casi contra su voluntad porque ya tenía a su haber, la no despreciable parrillada a la que fue invitado por los colegas de Calama. Claro está, esta tenía un sabor distinto…sabor a triunfo, sabor a gloria, sabor a primera…

Estaban prendidos los cabros, las cervezas hacían lo suyo; no tardaron en aplicar youtube para corear a todo pulmón el himno de Cobresal. Me prometí volver a escucharlo para transportarme al pasado, mal que mal, vivo en medio de un viaje al pasado, son los costos de volverse consciente de que el presente es lo único que tenemos y es tan pasajero…

…Y si algún día, cambia la suerte y Cobresal no puede triunfar, levantaremos bien alta la frente y nuevamente volveremos a cantar. Cobresal, Cobresal, Cobresal, se escucha el grito que a nuestro equipo apoyándolo está y si juega con honor como lo hace un campeón, a la meta llegará…

Destapé la enésima pilsen, a esa altura ya tenía acceso al templo de las heladas; gentiles los dueños de casa, gente de región…eran cerca de las cinco de la mañana, dicen que Calama es feo, yo todavía no conozco ese Calama…

Pd: Cualquier coincidencia con la realidad es solo fruto de la imaginación del autor.